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Melanie Griffith, la actriz que de niña recibió un macabro regalo y convivió con 71 leones


Melanie Griffith en Londres, en octubre de 2019 (Crédito: Grosby Group)
Melanie Griffith en la ciudad de Londres, en el mes de octubre de dos mil diecinueve (Crédito: Grosby Group)

Si un productor de Hollywood quisiese producir un programa de “situaciones locas que le pasan a los artistas”, uno de los convidados podría ser Joaquin Phoenix narrando de qué manera con sus hermanos cantaba canciones religiosas por las calles venezolanas. Alguno invitaría a Matt Damon y que recuerde de qué manera se acabó enamorando de una argentina o bien a Drew Barrymore para que afirme de qué manera es Steven Spielberg de padrino o bien a Meryl Streep y las razones por las cuales ama a De Niro mas no tanto a Dustin Hoffman. Los convidados podrían ser muchos, mas sin dudas, la que se llevaría cuando menos 3 emisiones y acapararía toda la atención sería Melanie Griffith. Es que pocos pueden ostentar una niñez como la de ella. Hitchcok le hizo una gracieta macabra y medró en una reserva con ciento treinta y dos grandes felinos.

Hasta los 4 años, la vida de Melanie era como la de cualquier pequeña de la ciudad de Nueva York con progenitores sin inconvenientes económicos. La hija mimada de Peter Griffith, que había comenzado como actor infantil y para esa temporada se había transformado en uno de los publicistas más esenciales de la Gran Manzana y de Nathalie Hedren, una modelo de una belleza hipnótica. Empezaba la década del sesenta y el planeta de Melanie era muy afín al que nos mostró la serie Mad Men. Un planeta donde el lujo y las apariencias eran esenciales. Para romper ese statu quo se precisaba mucha bravura, algo que a la madre de Melanie le sobraba.

Un entrenador le sugirió a Tippi que la mejor manera de familiarizarse con un león era conviviendo con uno y adoptaron a Neil
Un adiestrador le sugirió a Tippi que la mejor forma de familiarizarse con un león era conviviendo con uno y adoptaron a Neil

Encerrada en un matrimonio que no la hacía feliz, se animó a separarse. Adujo que estaba harta de aguantar a un marido, alcohólico y también infiel que además de esto no aceptaba cuando ganaba más que . Con sus progenitores divorciados, Melanie empezó a vivir una niñez -literalmente- a 2 puntas. Su padre se quedó en la ciudad de Nueva York y su madre se mudó a California. Uno al lado del Atlántico, la otra al lado del Pacífico.

Nathalie era una modelo famosa y cotizada en la ciudad de Nueva York. Mas en su nueva urbe debía iniciar de cero. La primera cosa que hizo fue mudar su nombre. Se autobautizó Tippi, que significa encanto. Con treinta y dos años, divorciada, una hija pequeña y escasos contactos, creyó que le costaría hallar trabajo. No fue de este modo.

Luego de verla en un comercial, Alfred Hitchcock, la convocó para rodar Los pájaros en el rol protagonista. Halagada por la propuesta mas asimismo acuciada por su inestabilidad a nivel económico, Tippi admitió.

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Con 5 años, Melanie entendió que su madre debía dejarla muchas horas al cuidado de la niñera para ir a trabajar. Lo que no entendió era por qué razón en muchas ocasiones, encerrada en su cuarto, la escuchaba plañir. Tampoco comprendió cuando volvió de grabar, llena de arañazos y con un ojo herido. Pasarían muchos años hasta el momento en que supo el maltrato a los que el directivo la sometía. “Lo que padeció mi madre a manos de ese memo fue terrible”, denunciaría.

No solo su madre fue maltratada por el directivo. Para Navidad, ese señor de aspecto bueno al que llamaba Tito Hitch, la llamó a su lado y con cara de abuelo bueno le entregó un regalo primorosamente envuelto. Feliz lo desenvolvió mas largó un grito y corrió a cobijarse en brazos de su mamá. El abuelo bueno se había transformado en un lobo fiero que le obsequió una muñeca, réplica precisa de su madre, vestida de verde como en Los pájaros pero guardada en lo que parecía un ataúd en miniatura.

 Tippi Hedren lleva toda la película un conjunto de vestido y chaqueta verde (Crédito: Shutterstock)
Tippi Hedren lleva toda la película un conjunto de vestido y chaqueta verde (Crédito: Shutterstock)

Esclavizada por un contrato de 5 años, Tippi prosiguió trabajando con el directivo. Si amagaba con abandonar le preguntaba amenazante qué sería de su hija. Consiguió concluir su contrato y se negó a regresar a trabajar con el directivo al que llamó “cerdo gordo”. Nuevos proyectos la aguardaban.

En mil novecientos sesenta y nueve, Melanie era una bonita preadolescente cuando su madre le anunció que viajaría a Mozambique a rodar Satan’s Harvest, junto a su entonces marido, Noel Marshall. Melanie aguardaría su regreso en casa de su padre en las Islas Vírgenes.

Al regresar, Melanie la escuchó contar de qué manera en un reposo de la grabación, salió a recorrer la zona y halló una casa descuidada mas tomada por treinta leones. Le afirmó que había quedado tan conmovida que decidió participar de múltiples safaris y visitar diferentes reservas naturales africanas.

En 1971, Tippi Hedren y su familia posaron para la revista Life mostrando su vida cotidiana con un león en su mansión de Beverly Hill
(Crédito: Shutterstock)
En mil novecientos setenta y uno, Tippi Hedren y su familia posaron para la gaceta Life mostrando su vida rutinaria con un león en su mansión de Beverly Hill
(Crédito: Shutterstock)

Hasta ahí era el relato de una experiencia única. Mas la cosa cambió cuando Tippi le afirmó que, al lado de su esposo, se habían transformado en activos defensores de los derechos de los animales. Melanie creyó que su madre abriría un cobijo para perros abandonados o bien gatos enfermos. Mas no. Le anunció que adoptaría a tigres y leones desprotegidos.

Así fue como, un día al volver de la escuela, Melanie halló en el living de su casa no a un bonito gato sino más bien a un león. Se trataba de Neil, un bello animal de ciento ochenta kilogramos que, después de ser utilizado en diferentes publicidades, había sido descuidado por su dueño.

Melanie Griffith adolescente comparte cama con Neil, acurrucado bajo una colcha
Melanie Griffith adolescente comparte cama con Neil, acurrucado bajo una colcha

Melanie se habituó a comer, darse un chapuzón en la pileta, caminar por la casa y meterse en cama acompañada por su atípica mascota. Lo que para la familia era un simple gato, para los vecinos era un riesgo y un inconveniente. No solo desconfiaban sobre su mansedumbre, asimismo les incordiaba su rugido. En condiciones naturales, se escucha a una distancia de hasta ocho quilómetros. Mas si en la sábana africana le sirve para comunicarse con la manada o bien marcar territorio, en la urbe resulta aparte de molesto, aterrorizante.

 El león se movía con naturalidad y confianza en la casa de Melanie
El león se movía con plena naturalidad y confianza en casa de Melanie

Ante la presión de los vecinos, Melanie creyó que se debería despedir de su mascota. No fue de este modo. De lo que se despidió fue de su casa.

Con su madre, su padrastro y sus hermanastros, John y Jerry Marshall, dejaron la urbe y se mudaron a un rancho, en el desierto de Mojave. Tippi y Noel les notificaron a sus hijos que en el sitio grabarían Roar, una película en defensa de los animles. Probarían que las relaciones entre humanos leones y tigres era posible. Los chicos admitieron encantados. Empezaba una aventura tan alucinante como peligrosa.

Originalmente, el guion requería de 50 leones, pero la cantidad de animales creció a 132 ( Credit: Photo by Willi Schneider/Shutterstock (5331373f)
Originalmente, el guion requería de cincuenta leones, mas la cantidad de animales medró a ciento treinta y dos ( Credit: Photo by Willi Schneider/Shutterstock (5331373f)

El razonamiento de Roar era la vida de una familia común entre felinos grandes. Como ningún actor se animaba a actuar con leones y tigres reales, Tippi le planteó a Melanie y Noel a sus hijos John y Jerry ser los protagonistas. Les prometieron que serían 5 semanas de grabación mas le erraron por apenas mil setecientos noventa días. Fueron 5 años.

Si convivir con Neil era parcialmente fácil, la situación en el rancho se comenzó a complicar. Es que empezaron a llegar felinos y otros animales salvados. Melanie se debió habituar a convivir con setenta y uno leones, veintiseis tigres, un tigón (híbrido de un tigre macho y una hembra leona), nueve panteras negras, diez pumas, dos jaguares, cuatro leopardos, dos elefantes, seis cisnes negros, cuatro gansos canadienses, cuatro grullas, siete flamencos y una cigüeña. Se libró de vivir con un rinoceronte, el único animal que rechazaron vaya a saber por qué razón.

Los integrantes del elenco y del equipo técnico se vieron forzados a convivir con animales salvajes que, a su vez, no estaban preparados para convivir con ellos.
Los miembros del abanico y del equipo técnico se vieron forzados a convivir con animales salvajes que, por su parte, no estaban listos para convivir con ellos.

Acostumbrada a vivir en su versión del Arca de Noe, Melanie no se sorprendió al saber que su madre gastaba 4 mil dólares estadounidenses semanales en comida para animales ni cuando adquirió un congelador con capacidad para guardar cuatro mil quinientos kilogramos de carne. Apenas se alteró al saber que su madre y su pareja vendieron sus 4 casas en la urbe para solucionar los gastos de Roar. Cuando no quedaron inmuebles por vender, Tippi se desprendió del costoso tapado de piel que le había regalado Hitchcock. Ninguna de las 2 lo lamentó.

Al iniciar el rodaje, actores y personal técnico debían convivir con animales no domados y sin el asesoramiento de cuidadores o bien adiestradores especializados. Los animales andaban de manera libre y rompían equipos y escenografías sin que absolutamente nadie consiguiera evitarlo. Conclusión. Durante el rodaje ningún felino resultó herido mas sí setenta miembros del equipo.

La grabación comenzó a transformarse en un averno. Por el hecho de que si un gato te araña como máximo te hace un enorme rasguño, ahora en el caso de un león la situación se dificulta. Lo demostró, Jan de Bont, el directivo de fotografía cuando recibió doscientos veinte puntos de sutura en su cabeza después del zarpazo de un león.

Melanie jugando con Neil como si se tratara de un gatito domésrico,
Melanie jugando con Neil tal y como si se tratase de un gato domésrico,

Aunque los chicos se movían con plena naturalidad entre los animales, el riesgo era incesante. Es que evidentemente los animales hacían lo que le señalaba su instinto y no el directivo de cámara. Para una escena, donde un león debía relamer la cara de Tippi, la única forma de conseguirlo fue untando la cara de la actriz con miel. Melanie miraba aterrorizada. Nada garantizaba que el animal no la pasase sin mucho trámite de la categoría hija a la categoría huérfana.

Melanie vio que su madre se escapó de las garras del león, mas no ocurrió lo mismo con uno de los elefantes. Tembo, que pesaba 5 toneladas, vio a Tippi en el suelo, la levantó con su trompa y la tiró por los aires. Resultado, una mano y un tobillo fracturados. Si bien considerando el tamaño de Tembo y el de la ex- modelo se puede aseverar que “la sacó barata”.

Su padrastro no la pasó mejor. Interaccionando con leones, uno lo mordió. Lo llevaron de emergencia al centro de salud donde los médicos consiguieron salvarle el brazo. Volvió y a las semanas, un felino le mordió las piernas. Otra vez al centro de salud. Le dieron de alto y lo mordieron 8 veces más. En una de esas visitas le advirtieron noma producida por tantos ataques. A sus hijos no les fue mejor. A John, un león le mordió la cabeza y le hizo una herida que requirió una sutura de cincuenta y seis puntos. A Jerry otro león le mordió el muslo y estuvo un mes internado. Los Marshall fueron en tantas ocasiones al centro de salud que los médicos bromeaban que bautizarían con su apellido a un ámbito.

Melanie en la piscina de su casa posa despreocupada con Neil
Melanie en la piscina de su casa posa desentendida con Neil

Con tanto felino suelto y tanto familiar y técnico herido, Melanie temía por su integridad física. Un día se plantó “Madre, no deseo salir de esto con media cara”, mas retornó al set. Le señalaron que se acostase cerca de un león y lo hizo confiada. Mas el león reaccionó mal y la atacó. La escena fue espantosa. Tippi trata de salvarla, mas el animal prosigue con las garras sobre su hija. Los chillidos de la madre y de la adolescente son tan reales como escalofriantes. El ataque quedó registrado y formó una parte de la película en esta toma tan real como espantosa.

La escena de Roar cuando Melanie fue atacada por uno de los felinos

Melanie quedó muy lastimada. Lo peor fueron las heridas de su semblante. Prácticamente pierde un ojo. Debieron efectuarle una cirugía de reconstrucción facial que, merced al profesionalismo de los médicos, no destrozó sus bonitos rasgos. Diríase que después del accidente se rehusó a regresar a la grabación, no obstante, sorpresivamente, sí lo hizo y prosiguió encarando todo tipo de riesgos.

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Roar fue estrenada el treinta de noviembre de mil novecientos ochenta y uno. Si bien a la película le sobraba garra (cuac) duró apenas una semana en cartelera y colectó solo un par de millones de dólares estadounidenses de los once que se invirtieron.

En mil novecientos ochenta y cinco, Hedren aceptó que “Fuimos estúpidos alén de todo conocimiento. Jamás deberíamos haber tomado esos peligros. Esos animales son tan veloces que si deciden ir tras de ti, solo una bala en la cabeza podría detenerles”. En sus memorias “Tippi: A Memoir” ensayó una autocrítica sobre de qué manera su pasión por los leones pudo haber perjudicado a su hija. “Muchas veces, en los años siguientes, me pregunté si Melanie va a haber sentido que era tanta la atención que le daba a los grandes felinos que debíamos no le dedicaba suficiente atención a ella”, meditó.

“No fue hasta múltiples años después que me di cuenta qué ingenua y imbécil fui. Me dominó la emoción, el sorprendo, el reto, la pasión y la visión de hacer nuestra película y compartir mi vida con estos espléndidos animales salvajes, y dejé a un lado la lógica”. Aunque prosiguió salvando animales de zoológicos y circos, el día de hoy se declara radicalmente contra tratar a los animales salvajes como dulces mascotas o bien bonitos peluches.

Melanie procuró proseguir con su vida. Tuvo 3 matrimonios y exactamente la misma cantidad de divorcios. Vivió una temporada de adicciones y descontrol mas se recompuso. Acostumbra a visitar a su madre que prosigue viviendo en su rancho con trece tigres y ciertos leones. La ex- musa de Hitchcock llegó a tener sesenta gatos mas ahora solo tiene un par. En lo que se refiere a Melanie, cuando Stella la hija que tuvo con Antonio Banderas, le solicitó una mascota no lo vaciló. Le trajo a Lady una bella perra, juguetona, bonita y simpática que, aunque te puede mear la alfombra o bien destruírte una media, jamás te va a dar un tan cariñoso como bestial zarpazo.

Madre e hija declaran estar radicalmente en contra de tratar a los animales salvajes como mascotas domésticas (Créditp: Shutterstock)
Madre y también hija declaran estar radicalmente contra tratar a los animales salvajes como mascotas familiares (Créditp: Shutterstock)

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Fuente: Infobae

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