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«No te preocupes, Rosario»; crónica de una comparecencia con la CNDH tomada

La diálogo de Rosario Piedra Ibarra, en el Senado, va a transcurrir en privado y parte de la oposición critica su papel al ante de la CNDH,  los señalamientos se vuelven contundentes, con voces de que preferible renuncie.

El Senado la eligió en el mecanismo más difícil que haya habido en las legislaturas de este siglo, al menos, pero las reglas constitucionales no le dan el poder de remover a la persona titular de esta Comisión Mexicano de Derechos Humanos.

Piedra Ibarra viene a la revisión de saco rojo, cubrebocas rojo y negro, su cabellera característica y su faz contemplativa.

La usanza parlamentaria dicta que se le da la bienvenida, y los saludos cordiales, son el preámbulo de lo que será comentado como un partido «fuerte» y «difícil», debido a que la oposición le reclama pasividad de la institución.

Su amigo Ricardo Monreal Ávila, quien es el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) y líder de la mayoría de Morena, la ha recibido en el estacionamiento, y ha compartido con ella varios minutos en su oficina, y después la ha acompañado en el arranque del partido. Se irá en un instante oportuno.

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Monreal ha dejado preparado un formato de diálogo que consta de una pronunciación de la visitante, preguntas en batería de senadoras y senadores y, finalmente, una segunda pronunciación que incluye que la invitada se despida. 

El secretario técnico de la Jucopo, Manuel del Río Virgen, es quien da el turno en la palabra. Todo transcurre sin presencia de los periodistas. De esta forma, a la salida cada quien dirá su versión de lo ocurrido.  

Una vez terminada su asistencia en una sala de la Jucopo, nadie verá más a Piedra Ibarra, quien lee un comunicado inicial y luego de las preguntas, dará lectura a su pronunciación final.

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El terciopelo parlamentario, no obstante, es rasgado por el filo de los señalamientos, como el de Emilio Álvarez Icaza, congresista sin bancada, militante de los derechos humanos, anuncia que le mencionó que su nombramiento ha sido «uno de los capítulos más vergozosos en este tiempo».

Le ha mencionado que a los 10 meses al ante de la CNDH, se le conoce por «alborotos, omisiones y silencios», y le expone que ella «no se encuentra en normas de continuar en la comisión, que es una magistratura moral». 

Álvarez-Icaza sostiene que «hay un fallo de origen, lo que mal empieza, mal acaba», y de ello ya han habido expresiones de activistas de Eureka, la organización a la que Piedra ha pertenecido, «y no lo digo yo, lo han mencionado ellos, se encuentra en riesgo la autonomía», de la CNDH.

Cuentan que en aquella diálogo en la que sobraron los periodistas, la primera lectura de Piedra Ibarra ocupó tiempo en el episodio de los cortes de carnes encontradas por activistas que tomaron las oficinas en la calle de República de Cuba. 

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(Fotografía de EFE)

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La panista Kenia López Rabadán reprueba la actuación de la actual presidencia de la CNDH, en lo administrativo, en la falta de recomendaciones; en haberse recortado el dinero 2021, a nivel proyecto, en daño a las perjudicados que necesitan el apoyo de la Comisión.

Miguel Ángel Mancera Espinosa, único coordinador de bancada (PRD) asistente, aunque de que había convocado la Jucopo, aplica un análisis al motivo de San Luis Potosí, luego el cual detonó la ocupación de las oficinas en el centro de la Ciudad de México, y que conserva sentada a Piedra Ibarra frente aquellos la descalifican y aquellos se solidarizan con ella en el tono de «no te preocupes,  Rosario».

El doctor en Derecho, Mancera Espinosa anuncia que la CNDH puede atraer un suceso local si hay inacción de la entidad de derechos humanos local.

Pero la orientación jurídicas no es recogida en esta guerra, que continúa en el Patio del Federalismo, donde en las declaraciones a los periodistas, senadoras de Morena dicen que pedirán la destitución de Kenia López Rabadán.

Martha Lucía Micher Camarena anuncia que por el PAN, Xóchitl Gálvez le había mencionado a Piedra: «deberías de reflexionar la determinación de seguir», y que López Rabadán «ni un sólo cuestionamiento hizo», en privado, y frente los periodistas la criticó. 

Admitió que hubo señalamientos detractores en la diálogo, «y las descalificaciones las aguantó, como buena funcionaria».

Antares Vázquez (Morena) anuncia que a la panista «la quiten de presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado», pues es «una burla», la forma en que actúa, de forma caricaturesca». Y descubre que en López Rabadán «hay una hipocresía terrible».

De la criticada Piedra Ibarra anuncia que la vio en la diálogo «bastante fortalecida y en disposición de diálogo». 

Nancy Sánchez Arredondo (Morena), exige que López Rabadán «se abstenga (de manifestar) lo que no fue lo que discutimos adentro».

Guadalupe Covarrubias Cervantes, además morenista, expresa el espaldarazo a la ombudsperson: «Estamos con Rosario, no la vamos a dejar sola; no tienes algo de qué preocuparte, estás haciendo lo debido».

Declaraciones que suenan a lo que manifestó el clásico: «No te preocupes, Rosario«.

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Fuente: El Universal

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